Tres maneras de llevar los “KURT”

En nuestro catálogo los encuentras como “KURT”, en honor al vocalista de Nirvana, Kurt Cobain. Mientras contribuía a formar un nuevo estilo musical (Grunge), Cobain, quizás de forma involuntaria, también imponía una nueva manera de vestir y actuar en sociedad.

En una sesión fotográfica dirigida por Jesse Frohman en la que el cantante lucía de manera particularmente desordenada, aquella actitud cristalizó. La guinda de la torta fueron los anteojos blancos y ovalados del diseñador Christian Roth, que recordaban diseños del retro-futurismo de los cincuentas y establecían un contraste con la desordenada vestimenta del frontman.

El oscuro lente de las gafas servía de muro protector entre Cobain y el mundo, mientras que al conjunto en general, le prestaba un toque de ironía y dramatismo irresistibles. De ahí en más, donde quiera que los llevara, dichos anteojos servían al músico como una declaración de principios: “visto opuestos”, “abran paso”, “no me importa”.

Lo cierto es que treinta años antes la actriz belga Audrey Hepburn, alias “Hep”, había lucido un modelo similar en la película “How to Steal A Million” (1966) del director William Wyler. En la película, su personaje Nicole, pretende robar una estatua de un museo de arte, pero al mejor estilo parisino. Impecablemente vestida, Hep usó los anteojos diseñados por Oliver Goldsmith para resaltar su elegante gusto, llevándolos junto a vestidos ceñidos, bufandas y sombreros veraniegos, aunque ocultando detrás de esa cara bonita el plan criminal con el que conseguiría el millón. Sin duda que, al menos, le trajo un millón de fans al reproducido modelo de anteojos, con aquella actitud de disfrazar intenciones con elegancia irreprochable.

Volviendo al futuro, vemos que una tercera versión de los anteojos reaparece en la pantalla grande para cubrir los ojos de un enigmático personaje, Willy Wonka, en la adaptación del director Tim Burton.

El mejor chocolatero es también el ser más ermitaño del relato de Roahl Dahl. Wonka es un desconfiado magnate que tras haber sido estafado por otros empresarios del rubro (que robaron parte de su fórmula), se recluyó en una nueva fábrica y no mantuvo contacto con humanos sino hasta que se dio cuenta de que necesitaría un heredero.

Burton, quien le puso los anteojos al personaje, lo viste de mago, con una chaqueta aterciopelada y alto sombrero de copa, como de esos en los que pescan al conejo por las orejas. Además lleva un bastón y los anteojos en cuestión, pero más grandes que los de Kurt y Hep, ya que cubren más de un tercio del rostro de Wonka. Son los apropiados para la distancia, para que otros se enteren de que él ve y otros no lo ven a través del negro cristal, para mantener la distancia y mirar soberano a los visitantes que se asoman a su fábrica.

Ya sea que los ocupes para agregarle esa pizca de ironía a tu look como Kurt, que te identifiques con el mágico enigma de Willy Wonka,  o bien prefieras buscar el equilibrio y la elegancia que siempre acompañaron a Hep, estos blancos anteojos redondeados serán un aporte en cada ocasión. Todo depende de cómo quieras llevarlos.

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