Balenciaga, la punta del iceberg

Si aún no sabes de ellas deberías leer cuidadosamente este artículo, al menos si consideras importante estar al tanto de una moda que este año espera seguir ganándose un espacio en los armarios del vecindario.

Algunos medios especializados no han dudado en llamarles “zapatillas feas”. Se trata de toda una línea de deportivas inspiradas en diseños de los años ochenta y noventa. En su mayoría exhiben suelas de goma protuberantes y estilizadas, además de llevar coloridos injertos de materiales rígidos en el empeine.

Diversas marcas han seguido la corriente, entre ellas Nike, Fila y Adidas; sin embargo, Balenciaga ha sabido posicionar sus propios diseños como los más atesorados. La zapatilla “Triple s” particularmente, se ha convertido en la más buscada. Destaca en ésta la zona del talón, en la que la planta pareciera crecer hacia atrás de manera escalonada y desproporcionada. El aspecto final es casi irónico puesto que claramente aquel detalle no le hace una zapatilla más eficiente al momento de practicar deporte.

Ahora bien, aquellos exagerados elementos dinámicos parecen sumarle valor y rareza al producto (dentro del actual contexto de las zapatillas feas). Es la viva imagen de una expectativa de futuro caducada en los noventas que ahora tiene su “revival”, en la que los accesorios llamativos y aparentemente funcionales son consumidos como algo futurista. Un ejemplo de ello fue la moda de sumar marcadores de velocidad a los autos personalizados, o la mayor cantidad de alerones posibles. Las zapatillas comenzaron a alardear acerca de sus tecnologías de confort y suspensión incorporada, mientras que los colores dieron la vuelta a la rosa cromática logrando combinaciones novedosas. Casio agregó calculadora y hasta mapamundi a sus relojes digitales y en los anteojos de sol estuvo de moda ocupar diseños apegados al rostro, comúnmente utilizados para la práctica del ciclismo y diseñados de manera aerodinámica.

La forma deducida de una función y extremada hasta lo exagerado, esa pareciera ser la ley con la que estos diseños deportivos son consumidos actualmente por gente que no espera hacer deporte usándolos. De igual forma, lo que compran es un recuerdo revivido, la experiencia de vestir otra época aunque en esta nueva versión en la que gracias a una marca como Balenciaga, queda vinculada a la exclusividad y el lujo.

Con un precio base de 650 euros y una lista de espera de meses, las “Triple S” se han convertido en el nuevo juguete favorito de estrellas del espectáculo como las hermanas Hadid. El alcance ha sido tan importante que algunas imitaciones de la zapatilla superan el precio de 100 dólares. Las Balenciaga han traído a la luz la punta del iceberg pues ya hemos notado cómo es que se va completando el outfit noventero, desde los mom jeans, pasando por las guayaberas hot-rod con flamas, hasta los anteojos de Kurt Cobain. Si bien esto comenzó hace unos años, ahora comenzamos a ver la reacción en el mercado masivo, donde la inspiración noventera comienza a mostrar todo su potencial, desenterrando diseños que alguna vez se olvidaron y que hoy vuelven para refrescar el look y la memoria.

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