SAD! La nueva escuela del rap que ya entierra a los suyos

Ya has escuchado la nueva escuela del rap estadounidense en la que destacan músicos que agregaron sonidos característicos de otros estilos a su mezcla, logrando dar con verdaderas vetas inexploradas. Lamentablemente, se trata de una nueva escuela que también ha llamado la atención por poner fin a sus carreras de manera violenta. 

 

Lil peep es uno de sus representantes. Con tan solo 21 años, Gustav Ahr murió el 2017 en un autobús mientras realizaba una gira que, en aquel momento, lo había llevado a Tucson, Arizona. Sus bases musicales están marcadas por el uso de guitarras indie, reverberadas y lentas, por lo que, curiosamente, alcanzó su fama con baladas y no con sus canciones bailables. En sus letras, la tristeza, la soledad y la muerte, aparecen como temas constantes de reflexión, siendo más explícito el último de estos, en canciones como “Crybaby” y “Praying to thesky”. 

 

La noticia de su fallecimiento no extrañó a su representante, Chase Ortega, quien declaró haber esperado la llamada desde hace un año, puesto que episodios depresivos severos ya habían afectado a Lil Peep, aunque no hay información de si estaba o no diagnosticado con alguna enfermedad. 

 

Otro nombre importante que es una pena ver en piedra, es el de Mac Miller. Malcolm James McCormick nació el año 1992 en Pittsburgh. Tras haber firmado con la disquera Rostrum Records, el rapero comenzó a difundir su particular estilo lírico con sencillos como “Donald Trump”, que lo hicieron sonar a escala internacional y le permitieron firmar durante el 2014, un acuerdo multimillonario con Warner Records.

 

En sus últimos trabajos, Mac Miller avanzó a un estilo que confunde el hip hop con la electrónica y la música soul. Aquella transición es evidente en los discos “The divinefeminine” (2016) y “Swimming” (2018): La agresividad y el ataque, sonoro y lírico, que caracterizaron sus primeros trabajos, se transformaron en tranquilos monólogos orquestados por una música que parece tocada por la banda de Sade. La rima deja paso a la atmósfera instrumental y el suspenso, la palabra cede paso al silencio; una presencia que cuando se hace notar, solamente resalta el valor de cada palabra. 

 

El último de estos trabajos, aborda un difícil periodo de depresión que enfrentó el cantante luego de su quiebre amoroso con Ariana Grande. Canciones como “SelfCare”, condensan en sencillas palabras, intensos estados vinculados a esa experiencia de no retorno. Aunque el disco fue un éxito rotundo, la fama y el dinero no pudieron ayudarle a conservar la calma y un día del pasado mes de Septiembre del 2018, Mac Miller fue encontrado en sopor a causa de una sobredosis provocada por una mezcla de fentanilo y cocaína.

 

Otro influjo fatal para la nueva escuela del rap estadounidense es su conexión con el crimen organizado. Aunque en los noventas también hubo luchas entre bandas mafiosas que involucraron a leyendas del hip hop, es lamentable que para algunos de los nuevos nombres, la música no haya bastado y aquellas conexiones criminales hayan perseverado. Por supuesto, no se trata de un hecho extendido a todo el nicho, pero a la fecha, dos figuras importantes, XXXTentacion y 6ix9ine ya tienen una foto de carnet como las que toman antes de entrar al calabozo. 

 

El primero, hijo de madre y padre jamaicanos, comenzó subiendo su música a Soundcloud, cautivando prontamente una importante audiencia que valoraba la fresca mezcla de sus melodías poperas con bases intensas y oscuras. Al igual que 6ix9ine, extendieron las bases Trap en el circuito comercial, aunque también permanecieron ligados a círculos criminales. 

 

La muerte del primero, sorprendió a la comunidad de Parkland en Junio del 2018 cuando, al abandonar una tienda de motocicletas, fue baleado por asaltantes que abordaron su auto para sustraer sus pertenencias personales. Días después se supo que el crimen había sido premeditado. Su canción “SAD!”, alcanzó un récord tras su muerte, escalando al puesto número 1 en la lista Billboard.

 

En cuanto al segundo, actualmente permanece preso en el Centro de detención metropolitano de Brooklyn y arriesga desde 32 años de prisión hasta una cadena perpetua. Se le imputan los cargos de homicidio por encargo, porte ilegal de armas, lavado de dinero y pedofilia. 

 

Resulta increíble que en tan poco tiempo, estas promesas de la música urbana, de una u otra forma, hayan puesto fin a sus carreras. Vivencias extremas, descuidos emocionales, malos tratos y conexiones peligrosas, dirigieron su prosa hacia el lado melancólico y sombrío de la vida. La música no fue suficiente para descargar todo aquello que les llevó hasta el final, eventos que, como en el caso de 6ix9ine opacan su trayectoria e incluso los vuelven repulsivos a oídos de sus fans. Algunos acusan estos decesos al stress que conlleva lidiar con la rutina de giras y conciertos, otros al hecho de que la salud mental a menudo no es tomada en cuenta, llevando a estas personas a hacerse daño. Un último argumento posible dice relación con que no existe un verdadero apoyo para los jóvenes que se involucran en el círculo de las drogas y las armas, porque cuando su historial criminal queda marcado, el reproche y la exclusión social son permanentes. 

 

De cualquier modo, la música permanece y sigue siendo reproducida; son las ausencias las que merman la euforia en los escenarios, sitios en los que deberían presentarse ante sus pares, los que decidieron marchar cuando recién comenzaban a mostrar sus credenciales. 

 

 

 

 

 

 

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