Gucci Gang

Corre el año 1994 y The Notorious B.I.G. acaba de lanzar su primer álbum de estudio “Born To Die”, un trabajo autobiográfico en el que retrata vivamente su lucha por sobrevivir, a través de la música, a la precaria condición de vida que afrontó en su adolescencia. En el contexto del álbum, el dinero es un bien en sí mismo, algo bueno que sirve de salvavidas a las asperezas de la calle.

Cuando llegó la fama, Biggy Smalls, al igual que otros colegas que vivieron historias similares, presumió en sus letras los artículos de lujo de los que ahora era dueño (el Rover y las prendas Moschinno, por ejemplo). Con el tiempo, esta invocación de marcas conocidas, terminó convirtiéndose en un cliché que otros artistas de Hip Hop criticarían años más tarde.

Aun así, para el momento en que los videoclips con presentaciones frente a autos lujosos y cadenas de oro saturaron los canales de música, el Lujo y el Streetwear eran ya indisociables. Pero lo que definía al lujo comenzaba a cambiar.

El lujo tradicional purifica los sentidos,  expresa refinamiento a través de un objeto escaso  que es “elegante” y puede durar mucho. La calle atenta contra ese lujo. La calle deteriora, mancha y aturde los sentidos. Pero el Hip Hop es callejero, ¡vaya contradicción!

El Hip Hop cantó los objetos lujosos porque manifestaban una vida menos dura, una vida de un refinamiento casi desconocido que, cuando estuvo a la mano, fue adoptada como símbolo de estatus, transfiriendo el valor del propio sujeto al objeto que se esmeraba en lucir: “yo valgo tanto como lo que compro”, “estoy por sobre la precariedad”.

Con el tiempo, aquel deseo “aspiracional” se cumplió para artistas de alcance masivo que sin quererlo se transformaron en referentes de estilo para muchos jóvenes que, antes, ni si quiera se hubieran planteado la idea de vestir lujosamente.

Así, Lujo y Streetwear funcionan porque el segundo vuelve ilusoriamente accesible al primero. Cuando el lujo se plantea como algo callejero se vuelve transversal, democrático, perecible y tal vez, aún más deseable porque deja de asociarse a una vida aristocrática y moralmente conservadora.

A la fecha, casas de diseño clásicas como Gucci, Louis Vouitton y Prada, han tenido que replantear su quehacer, a partir del rapto del lujo tradicional al ambiente callejero. La respuesta a la necesidad de lucir el lujo en la calle, se ha materializado en accesorios y prendas que hoy hacen que la experiencia de recorrer los mostradores de tiendas lujosas, nunca haya sido tan parecida a entrar a una tienda de Streetwear o ropa, más bien, casual. Haz la prueba y coméntanos cuál fue tu experiencia.

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