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Asalto al lujo

JEBIMAG 33
En medio de las protestas antiracistas, emergen las consecuencias de una industria que ofrece productos para el ciudadano común, a precios ridiculos. Sobre los saqueos masivos a tiendas de Streetwear.

Hace aproximadamente un año, el diseñador de vestuario y artista visual Virgil Abloh, predijo ante la prensa que este 2020 sería el fin del llamado “streetwear” en la industria de la moda. En medio de las protestas en favor del movimiento #blacklivesmatter, el saqueo masivo a tiendas de este nicho, obliga a preguntar por qué sus productos aún representan un objeto de deseo poderoso.

Cuando la música urbana se vistió de manera exclusiva, lo hizo para ostentar el poder al que había accedido un grupo de artistas y productores que venían de sectores empobrecidos. La ropa cara era mostrada como un trofeo de victoria en aquel ascenso a una vida más cómoda y económicamente estable. También servía de burla al conservadurismo señorial asociado al lujo. Los fans, siguieron la tendencia y con los años, las marcas de lujo entendieron que tenían un nuevo público.

Pero ese nuevo público no podía pagar esos productos  ¿Una paradoja?

Actualmente, el lujo en el vestir  es promocionado como un bien al que todos podrían acceder, porque se le asocia a la calle, a lo informal, a una juventud que aunque no tenga un empleo fijo, entiende cuales son las marcas que podría presumir ante sus iguales. Lo que aporta esa masa de clientes a marcas como Supreme, Golf Le Fleur, Off White o RSVP (tiendas saqueadas en Los Ángeles la semana pasada) es el reconocimiento que las vuelve tan deseables y la conciencia de que venden productos casi inalcanzables.

Entonces, no es tan extraño que en medio de las revueltas, los saqueos a tiendas de streetwear hayan sido perpetrados por jóvenes que han sido seducidos por el vicio de una industria que vende a precios ridículos, artículos que presenta como diseñados para el ciudadano de a pie.

 A Tyler, estos saqueos no le impresionaron tanto y dijo a la prensa que se trataba de “unos vidrios rotos…eso se puede arreglar”. Abloh, por su parte, mostró indignación ante los robos en las tiendas de Don Crawley, pero al día siguiente se disculpó públicamente recalcando que, por ahora, lo importante era apoyar la causa antirracista de las manifestaciones y luego  volver a los negocios.

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